Los primeros pasos de Ángel de la mano de su padre
- cooperacionkmina
- 11 jun 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 21 jun 2021
No era un domingo como cualquier otro, pues era 24 de diciembre del año 2017 y mientras muchas personas se preparaban para recibir y celebrar la Navidad, la familia de Ángel esperaba su llegada con ansiedad y como un regalo de la vida, ¡nació!
Como todos los niños al nacer, Ángel significaba un gran cambio en la vida de su familia, empezó a convertirse en el centro de atención, era el nuevo integrante y el único niño en la casa. Todos estaban dispuestos a cuidar de él con mucho amor, aunque tenían claro desde el comienzo, que los cuidados del pequeño tenían una condición adicional, porque su pie derecho se había desarrollado con una malformación congénita. “Fue algo muy duro para mí y para la mamá también, pero con el tiempo, fuimos aceptando la realidad de la situación, entonces es algo que uno no esperaba, pero había que aceptarlo y hemos bregado a sacarlo adelante”, comenta el Wilberto, el padre del pequeño.

“Lo más difícil fue que él tuvo muchos estudios y mucha complicación cuando nació, entonces lo dejaron varios días en el hospital y fue muy duro para nosotros, pero de ahí para adelante empezamos a hacer vueltas para la operación, bastante demorado y muy exigente”, expresa Wilberto, para contarnos lo que implicaba su condición. Después de una hospitalización de largos días, llegaron las incontables visitas al médico, las consultas con diferentes especialistas y una gran cantidad de exámenes, que tres años más tarde, le permitirían someterse a una amputación, moldeando su muñón y así recibir la prótesis con la que podría aprender a caminar, para crecer y soñar con su futuro.
¡Así fue! Ángel empezó a participar en un programa de Comfama, aprendiendo de manera lúdica, compartiendo con otros niños y disfrutando del conocimiento, que unos meses más tarde tuvo que ser suspendido, debido a la pandemia mundial con la que nadie contaba y que comenzó a cambiar las rutinas diarias de la sociedad con una rapidez inimaginable. Aunque la experiencia no ha sido igual en este último tiempo, gracias a la virtualidad, que se ha convertido en el medio para continuar con el programa, los niños han podido continuar con el aprendizaje.
Aunque el pequeño ya contaba con una prótesis, esta no le brindaba la comodidad que requería para dar los pasos sintiéndose seguro, pues su talla no era la indicada y no se le ajustaba a su muñón. Fue así entonces, como se motivaron a buscar otras oportunidades para Ángel, en un lugar diferente, que posiblemente pudiera ofrecerle lo que necesitaba para caminar tranquilo.
Basado en su experiencia con la primera prótesis de su hijo, Wilberto imaginó, en un inicio, que el proceso de adaptación en la Corporación Mahavir Kmina no sería tan fácil, pero una vez lo vivió, se aseguró de que la clave del éxito con la prótesis es recibir un buen servicio, sin dejar a un lado la constancia y tener una mente libre de pensamientos negativos, “el proceso pues pensé que iba a ser más difícil, pero todos los días se la van poniendo de a poquitos, hoy ha pasado caminando solo y usándola cada día más”, comenta y unos minutos más tarde, agrega, “Es una excelente atención, muy atentos todos, pendientes del proceso de la entrega, de que el paciente esté bien. Lo deja a uno como contento, satisfecho, complacido. Yo lo veo como feliz caminando, lo estamos dejando que la use, se siente, se acueste, haga sus necesidades, para que se adapte bien a ella. Para eso, creo que va a necesitar, más adelante, una prótesis especializada”.

Viendo la felicidad de su pequeño y recordando lo inteligente que es, empieza a contarnos un poco acerca de los sueños que tiene para el futuro de su hijo, “me gustaría que estudiara, que le gustara bastante el deporte, uno donde él pudiera llegar a ser atleta, porque yo fui atleta también, entonces me llenaría de satisfacción, porque tengo un amigo doble medallista paralímpico, que perdió la visión y es el padrino del niño”, agregando, “yo les digo que, a través de toda mi experiencia y lo que he visto, también influenciado mucho por el deporte, con amigos en sillas de ruedas, por minas, por todo. Tengo muchos amigos con diferentes condiciones y eso no es discapacidad, porque la discapacidad es mental y pueden seguir adelante, así como yo le digo a él, que siga adelante, que es inteligente y que la discapacidad es mental”.
En Mahavir Kmina creemos en las oportunidades para caminar, para perseguir los sueños y cumplirlos, por eso, Ángel contará con nuestro apoyo durante su desarrollo y crecimiento, abriéndole las puertas en nuestra fábrica de milagros y con la firme esperanza de alcanzará todas sus metas.


















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