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Una mente positiva para volver a empezar

“Ama tu cuerpo, no por cómo luce, sino por todo lo que es capaz de hacer”. - Anónimo




¡Qué tan sabio es nuestro cuerpo! Nos envía señales constantemente, para darnos una infinidad de información, según nuestro estado de salud física y mental, que casi siempre ignoramos. A veces, nos cuesta aprender a escucharlo, pero una vez lo logramos, podemos empezar a evitar condiciones y enfermedades que en muchas ocasiones, nos juegan una mala pasada. Después de perder su pierna izquierda, Maria Rosmira aprendió a escuchar los mensajes que le envía su cuerpo cada día y ahora, es más consciente de prestarle atención a cada uno de ellos.


A pesar de que Maria Rosmira se percató de que algo no estaba bien en uno de sus pies, solo tomó acción cuándo la gangrena ya había avanzado hasta su tobillo. Era el mes de agosto de 2017 y una vez decidió asistir donde el médico, en el centro de salud de Chocó, fue rápidamente remitida a la ciudad de Medellín. Allí, se enteró de que la diabetes era la causante de la infección que generaba ese dolor tan agudo en su pie, pues era tan insoportable que la llevó a pensar, por un momento, que este la llevaría a su muerte. Hasta ese momento, ella no sabía sobre su condición y las precauciones que tendría que adoptar para el resto de la vida.

En ese instante, su preocupación más grande era calmar ese dolor que le quitaba la calma y aunque no se lo esperaba, el médico sugirió que la mejor solución era una amputación, la cual debía hacerse por debajo de su rodilla, para evitar que la gangrena se apoderara de otras partes de su cuerpo. Ella, sin pensarlo dos veces, estuvo de acuerdo con la decisión, que cambiaría su vida para siempre y le pondría un gran propósito en el camino desde ese momento.


Para cumplir su gran propósito, Maria Rosmira nunca ha estado sola, pues sus 8 hijos siempre le han dado fortaleza y le han demostrado que ellos también pueden seguir adelante, estudiando y alcanzando sus metas gracias a ella, pues se sienten orgullosos de saber que a pesar de todo puede caminar bien y no pasa sus días sentada, como dicen ellos, “inservible en una silla”. Además, desde que sus amigos y vecinos se enteraron de su nueva condición, siempre han estado presentes, brindándole apoyo incondicional y palabras de motivación, potenciando su capacidad de recibir esta situación como una nueva oportunidad de vida, para hacerse más consciente de lo valiente que es y así llevar el mensaje a otras personas que también podrían necesitarlo como una voz de aliento, para no rendirse en momentos donde todo parece oscuro.


Durante su recuperación, se enteró de la existencia de Mahavir Kmina, gracias a un vecino, quien había perdido su pierna un tiempo atrás en una mina antipersona y había sido beneficiado por la Corporación y decidió compartir su experiencia con ella, resaltando el buen servicio que recibió. Sin dudarlo, Maria Rosmira se comunicó con el personal y tres meses más tarde, se dirigió a las instalaciones para cumplir su sueño de volver a empezar con la adaptación de su nueva prótesis.




Aunque adaptarse a la prótesis no es un proceso fácil o inmediato para nadie, sus ganas de seguir adelante y superarse, le permitieron dejar las muletas más pronto de lo que esperaba y así empezar a usar su prótesis durante todo el día, adaptándose en tiempo récord y logrando retomar sus tareas en el hogar, por lo que expresa su gratitud hacia la Corporación, diciendo, “ese favor que ustedes me han hecho nunca se me va olvidar, no tengo cómo agradecer. ¡Qué Dios los bendiga!”.


Hoy en día, no hay colina que, por más inclinada que parezca, la detenga, pues expresa, “con la prótesis he logrado hacer todo lo que quiero, incluso puedo correr y aunque todavía no voy al monte, camino todo el día sin problemas y hasta soy capaz de viajar a otras ciudades sin las muletas, porque me siento bien, como si tuviera mi pierna”. Han pasado cuatro años desde la primera vez que Maria Rosmira estuvo en Mahavir Kmina y desde entonces, ha sido beneficiada con cuatro prótesis, pues su uso constante se ha evidenciado en el desgaste de cada una de ellas y el adelgazamiento de su muñón, porque como ella misma lo dice, “la verdad es que uso la prótesis todo el tiempo, solo me la quito en la noche y para bañarme”, agregando, “gracias a Dios, sé que puedo contar con Mahavir Kmina, la atención es muy buena y me dan una prótesis cada vez que la necesito”.


En las visitas a Mahavir Kmina ha encontrado siempre oportunidades para conversar con otros beneficiarios que también esperan por una prótesis, contándoles su anécdota y compartiéndoles su ejemplo de superación, para que puedan ver en ella el reflejo de que sí se puede volver a caminar y hacer todo lo que se proponen, pues cuenta, “hay veces que conozco personas, que a pesar de que tienen prótesis, no la usan, porque les parece muy duro usarla, pero yo les digo que la prótesis es una bendición y que si se proponen a aprender a caminar con una actitud positiva, pueden seguir adelante”.


Ahora, a sus 54 años, Maria Rosmira aprendió a identificar las señales y los mensajes que le envía su cuerpo, entendiendo también la importancia de cuidar su salud y prestar atención a cualquier síntoma o molestia, por más insignificante que parezca y expresa, ”desde hace un par de días estoy sintiendo un calambre en la pierna derecha y ya tengo cita con el médico para que me revise”.


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