Andrés y su resiliencia para superar las adversidades
- cooperacionkmina
- 10 feb 2022
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 3 jun 2022
Andrés Felipe es un joven de 18 años y regresó a Mahavir Kmina por segunda vez, para reponer su prótesis, pues debido al crecimiento, la anterior ya le quedaba pequeña. En esta visita compartió su historia, demostrando que a pesar de las dificultades que se presentan en el camino, la vida siempre nos sorprende con nuevas oportunidades.

Un día, como cualquier otro, Andrés notó una “pepa” mediana sobre su tobillo, y sin darle mucha importancia, simplemente pensó, “esos son los tendones que tengo recogidos, algo así” y siguió como si nada pasara. A medida que iban transcurriendo los días, empezó a sentir un dolor que iba incrementando y cuando llegó a tal punto de molestia que le imposibilitaba caminar, finalmente, concluyó que no era algo pasajero y debía ir al hospital.
Para comenzar a determinar qué era lo que tenía, en la clínica le indicaron que debía realizarse algunas radiografías. Cuando llegaron los resultados, Andrés logró visualizar, según sus propias palabras, “como si en el hueso hubieran pegado un chicle y lo hubieran regado” y fue así como el médico reconoció que este era un tumor, sin embargo, era incapaz de identificar, a simple vista, si era benigno o maligno, por lo que el paso a seguir era una biopsia, para la cual viajó hasta la ciudad de Bogotá. Esta vez, al obtener la pruebas, comprendieron que lo que poco a poco creció sobre su tobillo, se trataba de un osteosarcoma de alta agresividad y que ahora debía preocuparse por ese tumor maligno que tenía.
Para empezar a tratarlo, Andrés fue sometido a una serie de cirugías en las que buscaban salvar su pie, reemplazando el hueso infectado por un injerto. Al llevar a cabo los procedimientos necesarios, generando un herida sobre otra herida, el proceso de curación y cicatrización se empezaba a complicar. Su madre, con mucho amor y su incondicionalidad, le hacía las limpiezas requeridas en el pie, para prevenir cualquier infección. Sin embargo, el cáncer hizo metástasis, llegando hasta sus pulmones, por lo que fue sometido a otra intervención de alto riesgo, que lo llevó a permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por un par de días. Durante el tiempo que estuvo en la UCI, su mamá no podía visitarlo y mucho menos continuar con las curaciones en el pie, por lo que las enfermeras habían quedado a cargo. En una ocasión, la enfermera de turno, según narraba él, “me echó vaselina ahí y se le olvidó limpiarme, entonces a causa de eso, al otro día amaneció putrefacto, eso melcochoso, feo y digo yo, que ahí fue donde se cogió la bacteria que fue la causante de la amputación, porque fuera que hubiera cogido mi hueso, vaya y venga, pero cogió fue el injerto, entonces a causa de eso mi cuerpo lo rechazó y ahí fue que se hizo la amputación”.
Además de la bacteria, que no se detuvo con una única intervención, sino que fue necesario realizar tres amputaciones más, Andrés pasó por 10 sesiones de quimioterapia, con sus respectivos efectos secundarios y aproximadamente 9 cirugías, incluidas las amputaciones, los injertos y el procedimiento en su pulmón.
A pesar de todo lo sucedido, Andrés no se dio por vencido, sabía que tenía que encontrar la manera de seguir adelante y caminar nuevamente. Contando con una gran oportunidad, una amiga le compartió el enlace del sitio web, para realizar la solicitud de la prótesis en la Corporación Mahavir Kmina, luego de que ella se enterara de esta entidad sin ánimo de lucro a través de un periodista de Pitalito. Al ingresar a esta dirección web, contaba él, “yo llené el formulario a ojo cerrado y bueno, cuando terminé de llenar el formulario, me llegó un correo que decía que tenía que esperar con paciencia, porque de pronto la solicitud se podía tardar unos meses, 2 meses, 3 meses, yo dije bueno, pues no pasa nada, con tal de que me acepten, yo dije, bueno, esperar, pero al otro día me llegó una llamada del señor Gonzalo, que decía que si tenía plata para venirme para Medellín y nosotros, pues no teníamos ni un solo peso, pero le dijimos que sí”, recordando con emoción el momento en el que recibió la llamada para agendar la cita para la prótesis.
Tan solo cuatro meses después de la última cirugía en la pierna, Gonzalo, la persona encargada de citar a los beneficiarios de la Corporación, le había agendado una cita para el primero de octubre de 2021, sin embargo, debido a unos exámenes médicos que tenía programados ese mismo día en la ciudad de Bogotá, le solicitó a Gonzalo que le cambiara la cita para el 13 de octubre, pues en vista de que era un trayecto más corto, podía aprovechar su viaje a la capital, para desplazarse desde allí a Medellín. Ese día, la Corporación abrió sus puertas a las siete de la mañana, como suele hacerlo de manera habitual y su proceso comenzó con el especialista en medicina física y rehabilitación, encargado de revisar su situación. Luego, recibió la asesoría psicológica que ofrece Mahavir Kmina, enfocada a la percepción y representación de la imagen de sí mismo, el reconocimiento de estado de ánimo y emocional, la ansiedad frente al proceso de adaptación, la evaluación de otras condiciones de vida y el proyecto de vida.
Unas horas más tarde, durante el proceso, Andrés pudo comenzar a dar los primeros pasos, con la prótesis que había recibido. Tras caminar una y otra vez en el área de adaptación, su muñón le comenzó a doler, debido a la inflamación, pues la recuperación no se había completado en su totalidad. Gracias al apoyo de los protesistas y Edwin, el director técnico de la Corporación, siguió practicando para entender cómo se usaba la prótesis y así podérsela llevar a casa, en Pitalito, Huila, para comenzar la adaptación posprotésica.

En febrero de 2022, regresó a Mahavir Kmina por su segunda prótesis y con muchos sueños por cumplir, recibió una nueva oportunidad para volver a empezar. Recordando los momentos previos al viaje en el que visitaría a Mahavir Kmina, mientras esperaba a que le entregaran su prótesis con los ajustes que debían hacerle, mencionaba, “yo estaba feliz antes de venir, porque yo dije, o sea, la oportunidad de volver a caminar y esa era mi expectativa, yo dije, ‘así tenga que hacer hasta lo imposible, pero yo tengo que volver a caminar’. Mi expectativa era esa, lograr adquirir la prótesis, para yo continuar con mi vida cotidiana”.
Desde lo que vivió con el osteosarcoma y las amputaciones, Andrés aprovechó la visita para compartir algunas palabras de apoyo y consejos para quienes puedan necesitarlos, diciendo, “mi consejo es que no se dejen decaer, que no se dejen ganar de esa depresión que suele dar a veces por haber perdido una extremidad, sino que siempre se aferren a la mano de Dios y adquirir más fuerzas para seguir adelante, que el hecho de que no se tenga una extremidad, una pierna, no significa que la vida se acaba ahí, hay que seguir luchando, por ejemplo aquí que dan la oportunidad de tener una prótesis, que aprovechen y que salgan adelante”.
Ahora, son infinitas las oportunidades que tiene para cumplir sus sueños, por eso, día a día, trabaja en su proyecto de vida, acercándose cada vez más, a ser ese músico y productor que tanto anhela, para transmitirle a miles de personas un mensaje de vida, resiliencia y fortaleza. Por esto, no se conforma con uno, dos o tres instrumentos, pues siempre sigue agregando más a su lista, que hasta hoy incluye: batería, piano, bajo, guitarra, flauta dulce y lira.


















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