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Una prótesis y un sueño sobre ruedas

Todos llegamos al mundo con un propósito y la vida nos va mostrando el camino que nos dirige hacia él para cumplirlo. José, a sus 19 años, está preparado para alcanzar sus metas y está en la tierra para cumplir sus propósitos.



Desde que tenía 7 años, José disfrutaba pasar su tiempo realizando labores del campo y contarlo nunca ha sido un motivo para sentir vergüenza, pues supo que a partir de ese entonces, estaría dispuesto a recibir con optimismo lo que llegara a su vida, así como aquella vez en la que decidió vender limones, escobas o hacer mandados para tener un sustento.


Nunca imaginó que perdería la pierna izquierda a sus 17 años y aunque así fue, expresa, “no perdí mis ganas de seguir adelante luchando por un sueño más, hoy en día, le doy gracias a la vida y a Dios primeramente por estar nuevamente aquí con vida”, agregando, “yo siempre lo he dicho, si Dios me dejó en este mundo es por algo, por algún propósito, por alguna meta que me deje alcanzar, y voy para adelante, a seguir dejando huella por donde quiera que vaya”.


Era 19 de marzo de 2019 y José se encontraba en su trabajo, como solía hacerlo todos los días, moliendo caña. Tenía su pie sobre la base del molino y al girar para tomar un poco más de caña, perdió su pierna en un abrir y cerrar de ojos, porque al intentar sacarlo, fue demasiado tarde. Aunque los médicos decían que si sobrevivía era un milagro, le realizaron un proceso de transfusión de sangre y los cuidados que necesitaba, devolviendo así la esperanza a su vida.


Su nueva condición, nunca fue una razón para abandonar el deporte que un año atrás había comenzado a practicar, el ciclomontañismo, un deporte al cual se dedica gracias las personas de su municipio, que como él cuenta, siempre le han dicho, “pelao, usted tiene berraquera, tiene empuje, no lo desaproveche” y siempre tuvo esas palabras presentes, incluso, durante su proceso de rehabilitación, lo impulsaron a continuar practicando el deporte, que con o sin prótesis, volvería a disfrutar, cada día más motivado, para nunca rendirse y seguir pedaleando.


Hoy, agradece a Dios, porque dice que ahora lo sabe practicar y lo ha sabido valorar, convirtiéndose en motivación para otros, porque según cuenta, “he conocido personas que han durado 7, 8, 9 años sin poder pararse de una cama y decir vamos a iniciar a hacer algo”, añadiendo, “yo conocí el tema de un compañero, él duró 7 años sin salir de la casa y a pesar de que solamente fue un brazo, él decía, ‘yo lo vi a usted que inició a montar bicicleta y dije, imposible que yo me vaya a quedar acá’, y él empezó a montar en bicicleta solo con su brazo derecho y lo animé diciéndole: vamos, hágale que usted puede, desde que usted le ponga la fe hágale, arranque que usted puede”. Hoy en día, los dos hacen parte de la Federación de la Liga de Discapacitados de Cundinamarca y entrenan para llegar a los paralímpicos.


A comienzos del 2020, José ya sabía sobre la existencia de una entidad sin ánimo de lucro que fabrica, adapta y dona prótesis de piernas, gracias a un viaje que hizo a Medellín como turista. Al regresar a su tierra, convenció a sus familiares y amigos para que le ayudaran a recolectar el dinero que necesitaba para viajar a la ciudad, que meses atrás había visitado y así fue. Una vez llegó a Medellín, un amigo le dijo, “¿por qué no va hasta Mahavir Kmina?, esa fundación queda en la Estrella, le doy el teléfono, llama y si le dicen algo, pues me comenta en qué le podemos colaborar desde aquí”.


Ya era 25 de febrero y así como su amigo le sugirió, no lo pensó dos veces para llamar a la Corporación y por fortuna, consiguió su cita para la misma semana. La noche anterior, no pudo conciliar el sueño, pues dice, “yo no dormí toda esa noche, pensando en la alegría de que ya iba a volver a empezar, como dicen acá en la fundación”. Llegó el día de la cita, le tomaron las medidas y fue informado de que la fabricación y adaptación tomaría de 3 a 5 días. José tuvo suerte, cuando iba saliendo de la Corporación, Edwin, Líder de Producción, tenía buenas noticias para él y le dijo que esperara, pues el equipo haría todo lo posible para tenerla lista el mismo día y fue así como recibió su prótesis el miércoles 26 de febrero del 2020 a las 4:30 de la tarde.





A sus 18 años, lleno de esperanza, seguía dedicado al deporte que le apasionaba, aunque le faltara su pierna izquierda, pues con la otra pierna conseguía pedalear para tener el impulso que necesitaba. Un día, decidió salir a montar con su prótesis, pues sabía que si hacerlo sin ella era posible, con ella también lo sería. Esta vez, se levantó más temprano de lo habitual, eran apenas las 4:30 de la mañana, pero sentía que estaba preparado, con toda la motivación para cumplir su sueño y así fue como estuvo listo para salir con los ciclistas esa mañana, pues dice, “me la coloqué, me vestí normal y esperé que saliera el grupo de compañeros”. Llegó el momento de poner a prueba su habilidad y su prótesis. Salieron entre 8 y 10 compañeros, incluido José, y comenzaron con 12 kilómetros de recorrido, a partir de los cuales empezó a entender que la prótesis le serviría mucho para pedalear e impulsarse, y aunque en un principio tenía que amarrar su pie al pedal, más adelante, pudo conseguir unos chocles (zapatillas que se anclan a los pedales para dar comodidad y eficacia) con los que se sentía, por fin, más confiado y seguro.


Su actitud positiva y de superación lo han impulsado siempre a seguir adelante, sin importar qué tan inclinada o complicada se vea la pendiente. Con cada esfuerzo sobre la bicicleta piensa, “esto lo subo, esto lo logro, esto se puede”. Su motivación crece cada día más, “con mi prótesis, ya hago entre 50 y 100 km diarios y es para mí un orgullo saber que gracias a Mahavir Kmina puedo realizar el deporte que más me ha gustado”, expresa. Y gracias a todo ese esfuerzo y entrenamiento, en enero de 2021, tuvo la oportunidad de llegar a la Gobernación de Cundinamarca, donde le permitirían llegar a los paralímpicos, “ahorita en abril tenemos una competencia corta, nos van a evaluar para ver si estamos preparados y si tenemos el físico y si no, pues seguir luchando hasta poderlo obtener y llegar a los paralímpicos”, comenta.


Además de retomar el deporte, José volvió a trabajar, retomó las labores en el campo y aunque dejó atrás la molienda, asume otras actividades con valentía en su día a día, porque a pesar de los recuerdos dolorosos del accidente, él sabe que lo más importante es salir adelante y trabajar por un futuro mejor. Ahora, cada paso que da, es una razón más para demostrar que no es “la oveja negra” de la familia, pues ese era el concepto que tenían sobre él, al consumir drogas y estar rodeado de malas compañías, pero expresa, “hoy en día, le doy gracias a Dios que me guió nuevamente al camino correcto y pude alejarme de todas esas malas amistades que tenía y así como tenía malas amistades, también tenía personas de buen corazón”, añadiendo, “viéndome en la clínica hospitalizado, es donde uno sabe qué amistades tiene, qué conocidos, qué personas que en realidad se merecían y gracias, porque ahora he podido salir adelante”. Fue así como, poco a poco, la vida se encargó de mostrarle un nuevo camino, que aunque también tiene subidas y bajadas, es el correcto.


Ahora, entiende que así como cuenta con el apoyo de otras personas cuando lo necesita, él también puede brindar esa ayuda a quien pueda servirle y es por esto que dice, “el que es envidioso nunca llega lejos, mientras que aquella persona que es bondadosa, es amable, tiene muchas ventajas, porque así como yo he ayudado a otra gente, a mí también me han ayudado”. Hoy, siente que ha logrado llegar a la cima y con mucha felicidad cuenta, “lo más lejos que he hecho son 120 kilómetros en un día, pues la verdad ese es mi mayor record, cuando tenía una sola pierna fueron 10 kilómetros, pero siempre con esa sensación de que gracias al Señor he logrado hacer estos 10 kms, bendíceme nuevamente para poder seguir subiendo, porque uno dice, iniciamos con 100 metros, al otro día hacemos 10 metros o 10 centímetros más y así sucesivamente se va subiendo día tras día, hasta cuando uno diga listo, tenemos el empuje, tenemos la berraquera ¡andemos!”.


Con la prótesis que recibió en Mahavir Kmina, sueña también con ser inspiración y devolver la fe a otras personas, mostrándoles el ejemplo de que se puede seguir adelante, compartiéndoles su testimonio, porque cuando los visita en su municipio, se sorprende al ver que a pesar de que tienen sus prótesis, no las usan, porque han puesto por encima la sensación de que talla o es muy difícil caminar con ella.


¡José descubrió su propósito! Quiere alcanzar grandes metas, para llegar muy lejos con el ciclomontañismo y así demostrar al mundo que sí se puede. Aunque a veces revive el pasado con nostalgia, recuerda lo que ha logrado hasta ahora y dice, “gracias a Dios y a Mahavir Kmina, hace un año estoy caminando nuevamente y he podido realizar deportes, trabajos y puedo volver a decir: volví a trabajar en las cañas, cuando dije que no podía y que no volvería a hacerlo”.



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