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La prótesis que le devolvió la vida a Yulieth

Yulieth es una mujer inspiradora, quien con su fuerza de voluntad, demuestra día a día, que no hay obstáculos imposibles de superar, cuando tenemos sueños por cumplir y la mente dispuesta a alcanzarlos. Sus hijos son su mayor motivación, pues así como ella misma lo expresó, “ellos son el reflejo de uno y quiero ser el mejor ejemplo para los míos”.



Fundación Mahavir Kmina


Todo comenzó cuando descubrió que tenía un problema renal, por el cual tenía que asistir al hospital para que le realizaran la diálisis con frecuencia. El 7 de septiembre de 2021, como cualquier otro día, se levantó para hacerse su tratamiento, acompañada de su primo, debido a que no se sentía bien para conducir sola y mucho menos después de la diálisis. La lluvia parecía no detenerse en el recorrido hacia la casa, el pavimento se tornó resbaladizo y la congestión vehicular era cada vez peor, durante ese recorrido que parecía eterno, la llanta delantera de la moto se deslizó, chocando contra un auto que iba al frente.


El primo de Yulieth logró saltar de la moto, sin embargo, ella no tuvo tiempo para reaccionar y salió volando hasta caer sobre su rodilla izquierda. Mientras asimilaba lo que había acabado de ocurrir, esperaba que llegara la ambulancia, la cual tardó más de 50 minutos en llegar, debido a la congestión vehicular, ocasionada por la lluvia y el accidente.


No hubo mucho tiempo para tomar decisiones y el 9 de septiembre, un día después del cumpleaños de su hija, le amputaron su pierna para prevenir una gangrena que, poco a poco, seguiría extendiéndose, pues sus dedos de los pies empezaron a ponerse morados y al día siguiente, todo el pie ya estaba del mismo color. Ella solo recordaba las palabras de su pequeña, quien decía, “acuérdate que en la casa te esperamos con pierna o sin pierna”. Al día después de su amputación, Yulieth pudo regresar a su casa, donde recibió terapias que, por fortuna, le obsequió la fisioterapeuta que atendió su caso, pues al no contar con los recursos, ni con la afiliación a alguna entidad de salud que cubriera sus necesidades, sentía que no podría salir de esta situación.


Durante su proceso de recuperación, contó la joven de 31 años de edad, “me puse a buscar desesperada por Facebook, porque no tenía los recursos y yo decía que quería volver a hacer todo, ver jugar a mis hijos fútbol, busqué prótesis en fundaciones y me salió Mahavir Kmina, leí y me puse a llorar”. Para ella significaba que podía recuperar su esperanza y su ilusión de volver a ser independiente, movilizándose por sí misma.


Aunque lloraba de la emoción, también dudaba si lo que estaba sucediendo era real, tal como lo relató, “la verdad uno no cree. Yo envié el formulario y le conté a los de la casa sin saber si era verdad. Al mes, me llegó un correo de aprobación y lloraba de emoción, porque no lo podía creer”. Con el apoyo de su familia, celebró la gran noticia de que el lunes 7 de febrero, de 2022, recibiría su prótesis para volver a empezar.


“Desde que lo reciben a uno en el hogar de paso y en la Corporación, todos tienen mucho carisma, uno como que vuelve y vive”, comentó, mientras recordaba aquel día en el que su sueño de obtener una prótesis, se hizo realidad. Durante su estadía en Medellín, compartió con personas, que al igual que ella, tienen amputaciones en sus miembros inferiores y según manifestó, “yo tenía muchos nervios, pero cuando vi que había gente de la fundación con prótesis, me sorprendió mucho y nos recibieron muy especial, diciendo que ustedes también pueden volver a hacer todo”, agregando, “la mayoría de personas lo hacen sentir a uno que sin una pierna ya no puede hacer nada y en Kmina es todo lo contrario, me hicieron creer capaz de todo”.





Deison, uno de los protesistas de la Corporación, fue el encargado de atenderla y fabricar su prótesis. Durante la adaptación, le dio algunos consejos para seguir adelante y así mismo, le contó sobre su experiencia como usuario bilateral de prótesis y su testimonio fue suficiente para empoderar a Yulieth y demostrarle que todo es posible, “Deison me dijo que tenía que amar mi prótesis, que hay muchas personas que no se adaptan a la prótesis, porque les duele el muñón, pero que esa no era razón para no intentarlo y seguir caminando”. Las palabras y el testimonio de Deison, se convirtieron en una gran motivación para dar, cada vez más, los pasos firmes hacia adelante, sin importar el dolor en el muñón.


Después de pasar un día en la Corporación, contó la alegría que sintió su familia al verla regresar, “cuando llegué con la prótesis, ellos estaban muy emocionados”. A pesar de que comenzó a usar la prótesis que había recibido con tanta emoción, notó que su muñón se hinchaba, así que decidió usarla de a poco, mientras el muñón se iba acostumbrando al aparato ortopédico. A medida que iba adaptándose, su voluntad de retomar una vida activa incrementó y fue así como decidió volver al gimnasio, el que alguna vez le devolvió el autoestima y la seguridad en sí misma y en el que ahora, como dijo ella, “lo intenté, vi que sí era capaz y todos me ayudaron en el gimnasio con el apoyo”.


A medida que iba apropiándose de su prótesis, pensaba en sus hijos como fuente de inspiración para seguir hacia adelante, tal como lo contó, “yo tengo una niña y un niño y la niña tiene un tumor en el cuello, higroma quístico, el cual no tiene cura y yo he volteado mucho para conseguir un medicamento en Bogotá”. Fue así como relató el impacto en su vida, del apoyo que recibió en Mahavir Kmina, “gracias a la prótesis, pude voltear para llevarla a Bogotá y seguir con el tratamiento de mi niña, esta prótesis impacta en mi vida, en la vida de mi hija y de mi familia”, agregando, “lo que han hecho en mi vida, es regresármela”.


Antes de perder su pierna, trabajaba en un negocio de carne asada y sancocho, pero en sus planes nunca ha estado la opción de dejar este sueño atrás y una vez sea intervenida para el trasplante de riñón, anhela regresar a su trabajo. Además, quiere seguir estudiando, porque aunque es técnico en primera infancia, desea hacer la licenciatura en pedagogía infantil y convertirse en un gran ejemplo para los más pequeños.


Al finalizar la conversación, muy agradecida con la Corporación, dijo, “ahora, tengo una segunda oportunidad”, añadiendo, “todo me gusta de la prótesis, que soy libre, me pongo la prótesis y me sube el autoestima al cielo, hago las cosas sola, yo soy muy independiente y puedo caminar de la mano de mis hijos sin muletas”. También, para ella, tener el apoyo de su esposo ha sido fundamental en todo el proceso de rehabilitación, pues para él contar con Mahavir Kmina, es sinónimo de bendición.


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